Reserva de Justiça

Um olhar realista sobre o Processo Penal

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Sete anos sem Alessandro Baratta

Publicado por André Lenart em Maio 25, 2009

Completam-se hoje sete anos da morte de Alessandro Baratta. Nascido na capital dos antigos Césares, Baratta se formou em Filosofia na Università degli Studi di Roma, com  uma tese sobre o pensamento jurídico de Gustav Radbruch (Relavitismus und Naturrecht im Denken Gustav Radbruch). Atraído pela fervilhante vida acadêmica europeia, desdobrou-se durante anos em aulas de Filosofia do Direito na Albert-Ludwigs-Universität, de Freiburg i. Br., na Università “La Sapienza”, em Roma, na Università degli Studi e na Georg-August Universität de Göttingen. Em 1971, assumiu a direção do Institut für Rechts- und Sozialphilosophie da Universität des Saarlandes, em Saarbrücken, antes ocupada por Werner Maihofer.

Na apresentação de Criminologia e Sistema Penal, livro compilando textos de Baratta, publicado dois anos após seu desaparecimento, Gonzalo D. Fernández nos oferece um belo testemunho de vida e obra do obstinado e incansável mestre da criminologia crítica:

La inclinación de Baratta por la filosofìa del derecho penal -que es moneda corriente entre los penalistas alemanes-, resulta por consiguiente un perfil manifiesto de su trayectoria científica. No sólo las numerosas publicaciones de la época así lo corroboran sino que, en Saarbrücken, él entronca con una corriente critica articulada sobre el pensamiento de Erik Wolf, de Arthur Kaufmann y del propio Maihofer, su predecesor en el Instituto. Por si Juera poco, otros iusfilósofos de la talla de Günther Ellscheid, Ulfrid Neumann o Detlef Krauss, también se terminan incorporando después a la Universidad del Saar, que adquiere así una impronta intelectual y académica muy marcada, dentro de la vasta red universitaria alemana.

Esa amplitud de puntos de mira, ese desconocimiento de las fronteras artificiales que demarcan el derecho, la sociología y la filosofìa, será la característica distintiva de todo el trabajo ulterior de Baratta. Es que, como lo refiere Roberto Bergalli en su documentada reseña necrológica, “una persona de semejante magnitud no entraría al mundo de la comprensión del Derecho por la única puerta estrecha de las disciplinas jurídicas. Lo haría por la más ancha de las disciplinas sociales y tratando de encontrar una explicación filosófica al ser de las instituciones jurídicas”.

No obstante hallarse radicado en Alemania, Baratta continuó gravitando en el pensamiento crítico italiano. Su paríicipación en el Gruppo penalistico di Bologna, junto a Massimo Pavaríni, Darío Melossi y Tamar Pitch; la fundación de la revista “La Questione Criminale”, con Franco Bricola y Franco Basaglia y, desaparecida ésta, el alumbramiento de una nueva publicación periódica, “Dei delitti e delle pene”, apoyado ahora por su dilecto discípulo Raffaelle de Giorgi, por Realino Marra, Pavarini y Michael Silbernagl, entre otros muchos, dan cuenta de su permanente integración a la critica y los debates del pensamiento jurídico peninsular.

Pero, en lo fundamental, Baratía motoriza la corriente de la criminología crítica, acompasando una profunda revisión de la cuestión criminal, que impulsan los abolicionistas (Louk Hulsman, Jacqueline Bernat de Célis, Thomas Mathiesen, Heinz Steinert, Nils Christie), el realismo criminológico inglés (Jock Young, Ian Taylor, Paul Walton, John Lea) y el incipiente garantismo penal -o derecho penal mínimo-, construido a partir de la obra monumental de Luigi Ferrajoli.

Precisamente, su libro sobre criminología crítica4 le da el gran espaldarazo para ingresar, de pleno derecho y por la puerta grande, al mundo académico latinoamericano, donde Lola Aniyar de Castro, Rosa del Olmo y Roberto Bergalli -este último, ya en el exilio forzoso- venían bregando por despertara los penalistas del continente, de ese tramposo juego de ficciones que habíamos heredado del positivismo jurídico dominante.

Todos ellos, junto con Baratía, convergen a demostrar que el derecho penal clásico es una disciplina mutilada por sus propias anteojeras y, por ende, que sólo la integración constructiva de dogmática, política criminal, filosofìa, sociología y criminología, pueden lograr como producto una gesamte Strafrechtswissenschaft (ciencia penal conjunta), que acaso quepa denominar como sociología del control penal.

Con Latinoamérica, hacia donde Baratta -transhumante empedernido- viajó una y cien veces, no pudo ser más generoso y comprensivo. Todas las publicaciones científicas de la región -también nuestra “Revista de Ciencias Penales” uruguaya- recibieron su contribución desinteresada, su ponderada sabiduría, su inagotable paciencia. También en múltiples congresos o jornadas, Alessandro Baratta se hizo presente con su carga desbordante de cariño y amistad, aquella increíble modestia que lo distinguía, tanto como la agudeza del análisis y la hondura de la reflexión critica.

De las varias oportunidades en que la vida me concedió él privilegio de su compañía, recuerdo en especial un Encuentro Latinoamericano de Criminología Crítica celebrado en Lima, Perú, donde un pequeñísimo grupo de “juristas”, con Sandro a la cabeza -me refiero a Lucila Larrandart, Luis Marcó del Pont, Alberto Binder y yo mismo-, tuvimos que contener una embestida intelectual furibunda de los criminólogos del área caribeña, con formación psicoanalítica, para quienes el derecho venía a significar algo así como la más aberrante de las manifestaciones. Sólo la humildad de Baratta, su pausada y comprensiva réplica, logró evitar una segura tormenta y encender la pipa de la paz.

A meu ver, o aspecto crucial da obra de Baratta se apoia não na apresentação de soluções prontas e acabadas, daquelas que se encaixariam à perfeição nos cinzentos formulários de um burocrata qualquer, mas na implacável e incessante crítica às propostas e moções tradicionalmente vistas como corretas, denunciando-lhes falhas, apontando-lhes dessincronias e revelando-lhes funções ocultas. Ainda que passível de múltiplas e pesadas objeções – especialmente com relação ao reducionismo decorrente do viés marxista -, além de  consideráveis reparos – a incapacidade de rendimento prático reivindica acréscimos e desenvolvimentos -, não se pode negar à Criminologia Crítica o mérito de  semear o fértil campo da investigação criminológica e nos obrigar a um processo de contínua e permanente reflexão.

Nas livrarias e, mesmo, na Internet, encontram-se diversos ensaios e livros de Alessandro Baratta. Sem dúvida, sua peça de resistência é Criminologia Crítica e Crítica do Direito Penal, obra de leitura árida em torno da qual se estrutura todo o pensamento do autor. A compilação Criminologia e Sistema Penal renova e atualiza certos pontos de vista, além de “corrigir” ou aclarar certas noções. Algumas passagens são mais “amigáveis”, ao passo que outras conservam a natural complexidade linguística. De todo o modo, são fartamente recomendáveis aos iniciados.

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